He intentado huir, escapar de ti, pero estás en todos los sitios donde espero no encontrarte, donde escondo mi alma rota. Vienes a por más guerra, te gusta acabar conmigo, disfrutas viéndome sufrir. Pero cariño, no se puede romper un corazón que ya está en pedazos.
Eres como el aire; vienes, me depeinas y te vas. Dejándome sin el alcance de la felicidad. Te gusta apoderarte de mis noches, antes como un sueño, ahora como insomnio. Todo lo que yo era, te lo has llevado contigo. Decías que te encantaba mi sonrisa, quizás por eso te la llevaste al irte. Y aquí estoy yo, siempre en la misma estación, esperando un tren que no regresa.
Me destruyo poco a poco, con el tiempo he aprendido a llorar sin derramar ni una lágrima. La oscuridad no se va, sigo cayendo por ese abismo. Qué pasará cuando toque fondo, no habrá vuelta atrás, no podré salir a la superficie. Tengo que parar, empezar a superar porque es imposible olvidar. Cuesta, sin tus ojos no veo la luz. Sin tu mano no sé salir de aquí. Estoy acabando conmigo, más de lo que creía. No sanan las heridas. Demasiadas lágrimas por sonrisas, demasiadas cicatrices por recuerdos.
Pero creo que soy yo mi propio demonio, y hago de esto mi propio infierno. Y así es, empecé escapando de ti; he acabado huyendo de mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario