viernes, 3 de octubre de 2014

¿MITADES?

Todo en esta vida es relativo, todo depende de algo. 
Hasta cada uno de nosotros, 
aunque intentemos que no, es inevitable. 
Nuestra felicidad siempre dependerá de otra persona. 
Somos humanos,
 aunque no queramos enamorarnos, 
siempre sucede. 
Es algo incontrolable. 
Simplemente, sucede, 
y cuando sucede ya no puedes hacer nada. 
Aunque queramos que nuestra felicidad no esté 
al lado de otra persona, sino dentro 
de uno mismo, es imposible. 
Sino, ¿qué sentido tendría todo? 
Sino, no existiría el amor, 
y todo el mundo se valdría por si solo. 
Es así, pero lo que tengo clarísimo 
es que tampoco somos medias naranjas de nadie, 
cada uno tiene un valor único que no 
se complementa por el de nadie más. 
Sí que necesitamos esa persona especial, 
esa que deja tal huella, 
que cuando se va parece que se esté largando 
una gran parte de ti. 
Aunque no es así, 
cada uno es una naranja entera. 
¿O es que las naranjas se compran en medias partes en el supermercado?
 Pero eso sí, tampoco se compran de una en una. 
Y es que son las mitades 
las que nos parten por la mitad. 
Esas mitades que hemos crecido 
pensando que estarían allí, 
que serían las que te complementarían. 
Pero no, 
eres tú entero quien se parte por la mitad 
por culpa de la expectativa y
solo expectativa de esas mitades están ahí. 
Pero no son realidades, 
sino expectativas de la realidad.

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