martes, 24 de febrero de 2015

SONRISAS CLAVADAS EN LA ESPALDA.

Me he cansado de dar mi vida por los demás, y solo recibir balas. He decidido no dar a la gente mis armas, porque siempre acaban usándolas en tu contra y disparándote. Las malas personas se cargan a las buenas, vivimos en una sociedad en la que hacer daño es lo normal. ¿Normal? Normal ahora es que yo esté hundida día tras día, fingiendo una sonrisa y un par de carcajas delante de la gente, que por más que me rodeen, no dejo de sentirme sola y pequeña, intentando luchar contra un mundo que no hace más que caérseme encima, pisotearme. Dicen que el dolor fortalece, pues yo cada vez me siento más débil e incapaz de seguir adelante. Mi corazón se ha convertido en un frágil bloquecito de hielo, que con solo un golpecito, se rompe en mil pedazos que se pierden por ahí. Y yo siempre estoy buscándolos e intentando recontruir eso que hace tiempo late arrítmicamente dentro de mi piel, intentando pulir el hielo para que no vuelva a romperse, pero el universo la ha tomado contra mí.

Ayer alguien me dijo que aparento más felicidad de la que debería, con todo lo que llevo encima. Y yo le contesté:
-¿Sabes? Da miedo todo lo que es capaz de ocultar una sonrisa.

viernes, 6 de febrero de 2015

INFIERNO EN EL QUE MORIR DE FRÍO

;Flores marchitas
en un jarrón destrozado,
caricias malditas
en un cuerpo condenado,
a necesitar
lo que siempre va a perder,
a buscar sin resultado
las llaves del infierno
en el que morir de sed.

;Terremoto entre pedazos rotos,
ruinas sin reconstrucción,
dolor en un alma vacía,
de la cual el corazón
no encuentra la salida.

;Arcoíris entre nubarrones,
lecciones que destruyen corazones.
Náufraga de mis propias lágrimas,
presa de una risa que se apaga,
justo en el momento
que deja de sonar nuestra canción,
cuando acaban nuestros bailes de salón,
cuando se funden las luces,
y la realidad se confunde con la ficción.