Te has ido, y sé que no volverás. Me has dejado aquí en el suelo, hundiéndome en silencio. Ya no puedo más con tantas heridas, ya no aguantan las tiritas. Lágrimas resbalando por mi cuerpo, por las cicatrices, impidiendo que cierren. Hay veces que no puedes asimilar las cosas, no estás preparada para creértelas, o mejor dicho, no quieres creértelas. Y según dicen, el primer paso para superarlo es aceptarlo. Pues yo sé, que no voy a superarlo. Y aumentan las heridas. Me duele, pero con el tiempo uno aprende a llorar en silencio. Mi único consuelo es que ahora estarás mejor, que para ti ya no existe el dolor.
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