no mereces ni cuatro versos,
pero ya no pueden más,
están presos necesitan respirar
huir de esta cárcel de huesos,
de ecos mudos que me hacen darme cuenta
que el silencio llena más que tus palabras vacías.
no te mereces ni cuatro lágrimas
y menos, de la poesía.
pero la tinta quiere escribirte
por última vez, solo por cortesía.
venías, ibas,
y yo no quería una montaña rusa,
siempre he temido las alturas,
o quizás las caídas, yo que sé.
qué bonitas vistas,
des del precipicio
por el que empezamos
en vez de por el principio.
irónico,
la única que se atrevió a saltar
fui yo,
valiente, hablas sin saber
cuando no sabes qué es amar
sin caer.
y es que tu amor
era precipicio al que caí
creyendo volar.
pero ya no pueden más,
están presos necesitan respirar
huir de esta cárcel de huesos,
de ecos mudos que me hacen darme cuenta
que el silencio llena más que tus palabras vacías.
no te mereces ni cuatro lágrimas
y menos, de la poesía.
pero la tinta quiere escribirte
por última vez, solo por cortesía.
venías, ibas,
y yo no quería una montaña rusa,
siempre he temido las alturas,
o quizás las caídas, yo que sé.
qué bonitas vistas,
des del precipicio
por el que empezamos
en vez de por el principio.
irónico,
la única que se atrevió a saltar
fui yo,
valiente, hablas sin saber
cuando no sabes qué es amar
sin caer.
y es que tu amor
era precipicio al que caí
creyendo volar.