Navidad, frío, regalos; todo me da igual si no estás a mi lado. La helada nostalgia invade estas fechas, inunda tu ausencia. Por muy felices que sean otros, yo sin ti solo tengo el corazón roto. Por muy buen tiempo que haga fuera, dentro de mi solo hay tormenta. No intentes quitarme tanto que me has dado, no intentes llevarte mi corazón en tus manos. Yo solo quería que me llevaras lejos, donde solo presencian tus besos.
Mi corazón fue la Luna, y tú el primer hombre que llegó a ella. Y de tantas huellas que has dejado, mi corazón ha acabado pisoteado. Sí, pisoteado como quedó Roma hace miles de años. Hay quien dice que las ruinas son el camino a la transformación; pero cuando te pierdes en ellas, es muy difícil escapar. Y quizás sea una lucha por ser fugitiva de un lugar del que nadie escapa. Eso intento yo, huir. Y a pesar del tiempo que llevo intentándolo, no encuentro la salida. Quizás es que no la hay, quizás es una jaula eterna donde tengo que buscar estabilidad, y no libertad.
Pero en mi caso, vivir es sinónimo de sufrir.
Llevo demasiado tiempo apostando lo apreciado, y perdiendo todo lo que me ha importado. Es verdad que todo se lo lleva el viento, todo menos el sufrimiento. Todo desaparece, pero la esencia de todo lo intenso permanece aún con su ausencia. Y todo tu vacío lo llena con un mar de sonrisas inundadas, también llamadas lágrimas saladas.
Te añoro, porque para mi fuiste mucho más preciado que el oro.
Mi corazón fue la Luna, y tú el primer hombre que llegó a ella. Y de tantas huellas que has dejado, mi corazón ha acabado pisoteado. Sí, pisoteado como quedó Roma hace miles de años. Hay quien dice que las ruinas son el camino a la transformación; pero cuando te pierdes en ellas, es muy difícil escapar. Y quizás sea una lucha por ser fugitiva de un lugar del que nadie escapa. Eso intento yo, huir. Y a pesar del tiempo que llevo intentándolo, no encuentro la salida. Quizás es que no la hay, quizás es una jaula eterna donde tengo que buscar estabilidad, y no libertad.
Pero en mi caso, vivir es sinónimo de sufrir.
Llevo demasiado tiempo apostando lo apreciado, y perdiendo todo lo que me ha importado. Es verdad que todo se lo lleva el viento, todo menos el sufrimiento. Todo desaparece, pero la esencia de todo lo intenso permanece aún con su ausencia. Y todo tu vacío lo llena con un mar de sonrisas inundadas, también llamadas lágrimas saladas.
Te añoro, porque para mi fuiste mucho más preciado que el oro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario