Sigo siendo esa niña pequeña que se caía si no estaba entre tus brazos, sigo siendo esa proble diabla llorando porque ya no estás a mi lado.
Contigo se cansó de estar con Migo. Mataste a Juntos, diciéndome ese doloroso y último adiós, que lo recuerdo como si fuera hoy. Siempre se suicidó, cansado de nunca ser cumplido. Finito cortó el Infinito, que aún susurran mis sueños que no asimilan que te has ido.
Todos esos "te amo" que me decías, se han convertido en miles de "te echo de menos" que susurro a escondidas. No sé reír si no estás a mi lado, mis ojos escupen lágrimas por los reflejos de tus besos, que ya a los míos no están encadenados.
Tus recuerdos arden en mi destruyendo cualquier esperanza de renacer y relucir como el primer día. Cuando era esa niña inocente que cayó en tus brazos sin esperar que te cargaras las alas que también habías hecho crecer en mi. Me dejaste caer en un pozo sin fondo, oscuro, que ha helado mis huesos, consecuencia antagónica a la que me producían tus besos.
Ahora soy esa rosa podrida a causa de tanto lucir ese brillo especial que tú remarcabas en mi. Toda nuestra magia, polvos de hada hacían que, juntos, perdiéramos la noción del tiempo y fuéramos como dos niños pequeños jugando a Peter Pan, a no crecer nunca, a volar. Pero tú te cansaste de estar en babia, soplaste esos polvos y se los llevó el viento celoso y con rabia, de nuestro amor imprudente y sonrisas convertidas en lágrimas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario