El Sol se esconde de la Luna, acomplejado. Ya no presume de su brillo, perdido durante el camino. Heridas convertidas en pequeñas cicatrices, que no cierran a falta de hilo. Coser varias veces un mismo punto, lo destruye más de lo que está. Quise perderme en el mar, dejarme llevar por la Luna moviendo la marea. El viento, despeinando mi sonrisa, no entiende que no quiero ir tan deprisa. Se mezclan las ideas, se nubla el amanecer. Mucha luz con falsas sombras, que en la oscuridad desaparecen. El fuego ha conseguido helarme, fundir el brillo de mis ojos, derretir el anhelo que reflejaba mi sonrisa. Mis entrañas dicen basta, piden tregua. Se consume la subhasta, entre la muerte y la vida. ¿Quién ganará la partida? Estoy harta de apostar por cosas que no durarán. La tristeza me ha sonreído, mostrando su tiranía. La felicidad llora en silencio, no vaya a ser que descubran su agonía.
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