Retinas húmedas
confundiendo palabras
que no se dijeron,
que se llevó el viento,
que nadie sabe por qué
se quedaron atrapadas en la mandíbula
de aquella cobarde chica rota
que no se atrevía a decir 'te quiero'.
Por miedo a ser mentira,
o por no ser correspondida.
Ahogándose en tinta
y vomitando palabras sin destino,
sin llegar a ningún oído.
No era frágil, aunque estuviera rota;
la vida la había hecho fuerte.
Pero también insegura,
y a saber muy bien
qué camino escoger,
qué piedra esquivar,
a no dejarse llevar.
Era la flor a la que la lluvia
había hecho crecer demasiado rápido.
Era la guerrera que sangraba,
pero no se rendía,
esperando que algún día
alguien fuera capaz de besar sus heridas.
Necesitaba el amor
que la vida no le había dado.
Dicen que para saber cómo ganar,
primero hay que saborear la derrota.
Ella ya había perdido,
ahora le tocaba ganar.
confundiendo palabras
que no se dijeron,
que se llevó el viento,
que nadie sabe por qué
se quedaron atrapadas en la mandíbula
de aquella cobarde chica rota
que no se atrevía a decir 'te quiero'.
Por miedo a ser mentira,
o por no ser correspondida.
Ahogándose en tinta
y vomitando palabras sin destino,
sin llegar a ningún oído.
No era frágil, aunque estuviera rota;
la vida la había hecho fuerte.
Pero también insegura,
y a saber muy bien
qué camino escoger,
qué piedra esquivar,
a no dejarse llevar.
Era la flor a la que la lluvia
había hecho crecer demasiado rápido.
Era la guerrera que sangraba,
pero no se rendía,
esperando que algún día
alguien fuera capaz de besar sus heridas.
Necesitaba el amor
que la vida no le había dado.
Dicen que para saber cómo ganar,
primero hay que saborear la derrota.
Ella ya había perdido,
ahora le tocaba ganar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario