lunes, 20 de julio de 2015

PULGARCITA

Y, como una estrella en medio del vacío,
mi corazón va fundiéndose con cada latido.

Y, como un pájaro sin rumbo a ningún sitio,
voy emprendiendo de nuevo mi vuelo
aún estando perdido. 

Mi corazón no es de cristal,
es de hierro forjado,
demasiados martillazos y sigue aguantando.
Pero, eh, el hierro se acaba oxidando.

Y, a través de la oscuridad de mis pupilas,
se puede observar el vacío de mi sonrisa.

Muestra mi retina la cruel rutina 
del sentirse hecha trizas.

Y las tizas de mi pizarra solo dibujan corazónes rotos.

Y, como Pulgarcito, 
voy echando migas por este camino,
por si buscando la felicidad acabo perdido.

Cuántos ojos sedientos de lágrimas,
cuántas sonrisas se fingen para no complacerlos.
Con el tiempo aprendes a llorar en silencio
y a sonreír gritando.

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