Duele demasiado el saber que tarde o temprano puedes perder algo que ni tienes en tus manos.
Estás pero no estás, y si estás, siempre te vas. Me confundes, un día me haces sonreír, y otro llorar. Y yo aquí, esperando un beso que llegue más allá de estos versos. Esperando verme colgada de tus labios, ocupando el espacio entre tus brazos. No quería enamorarme, quería ser un pájaro libre y no depender de nadie. Pero tú, llegas y me rompes mis esquemas, me desencajas las piezas de un puzzle que tanto me ha costado construir. No quería volver a sentir, firmar sin leer la letra pequeña donde pone lo que voy sufrir.
Oigo tus pasos acercándose hacia mi, y el corazón me va a mil, se para de golpe, da un vuelco y vuelve a latir.
Solo pido tu calor en una noche de invierno como la de hoy, solo pido tu compañía que ayudaría reconstruir algo de la ruinas que hay en mi. Porque tú eres el único capaz de ordenar este caos que hay en mi interior, de pegar cada uno de los mil pedazos de este corazón. Eres el único que pondría fin al dolor, pero si no estás, el dolor no deja de augmentar y mi vida no deja de empeorar. No te pido la Luna, te pido una oportunidad y hacer de esto una locura. Escribamos una historia juntos de la cual no tenga que pasar página, y me quede leyéndola eternamente sin derramar una lágrima.
Coincidamos en esta vida, y que no sea una coincidencia. Cambiemos los rumbos de nuestros mundos y hagamos que nuestros ecuadores se crucen y nos dejen mudos. Que el dolor se convierta en placer, que nuestras manos se confundan. Perdamos la cuenta de los besos robados y que los "te quieros" no sean intencionados.
Mover montañas de tu mano, desconjelar el Polo Norte con nuestros labios, ser dos Polos opuestos nunca tan atraídos, y poner celoso a Cupido con cada uno de nuestros latidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario