Ella era la guerrera con más coraje que había conocido nunca. Era la flor cuyo tallo había resistido tormentas y huracanes sin quebrarse lo más mínimo. Era la de la risa floja para esconder sus lluvias. Muy pocos conseguían conocer qué escondía bajo su piel, y contemplar a través de su retina la cruel rutina de estar en ruinas. Muy pocos conseguían conocerla bien, pero quien lo lograba, no podía olvidarla jamás. Y es que claro, imposible olvidar un corazón tan puro a pesar de recibir tantos puños. Porque ella era la que empezaba por los finales para no olvidarse de sus principios. Todo le importaba demasiado, pero sabía cómo hacer ver que no le importaba en absoluto. Ella era una mujer de armas tomar, capaz de esquivar las balas del mejor tirador. Era un hueso duro de roer, la vida la había hecho fuerte en vez de hacerla crecer. Era audaz y valiente, seguía luchando a pesar de estar sangrando y no tener a nadie que le besara las heridas. Sabía cómo esquivar las piedras que encontraba por su camino, pero era de las que caen para aprender de cada tropiezo. Se cerró las cicatrices con su propia saliva y sin tirita, prefería verlas sanar a que las cubriera un trozo de cinta. Guardaba siempre el as en la espalda, porque la vida la había dejado sin mangas. Ella supo sobrevivir con falta de cariño pero un increíble exceso de talento. Cómo trata la vida a los genios.
Increíble. Un beso, cielo.
ResponderEliminarNía - www.tintagrimasdenia.blogspot.com
Tú eres increíble. Gracias, cielo. Un beso
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