Tembleque de miocardio
quién sabe si va estallar el cielo
y las nubes dejarán de oler a miedo.
Para qué tantas metas
si no sabemos ni dónde está la salida
ni a qué esperar para empezar
a correr.
Y suena el disparo.
Para el desenfreno y observa,
plantea mal el planteamiento,
enreda más el nudo
y llega sin llorar a la conclusión
de que no merece la pena enjaular
un corazón que grita libertad
cada vez que se le abren
las puertas del cielo.
Ya está bien de echar la culpa al viento,
él no se llevó nada,
fuimos nosotros que, orgullosos,
culpamos a la libertad del dolor
que causan las rejas.
Quiero dibujar mis propias órbitas
en un papel
y llenarlo de tinta para desgastarme
yo sola sin recorrer tu piel
sigo equivocándome cada vez que abro los ojos
y me ves.
percepciones que carecen de la realidad que buscan
¿en qué punto de la historia estamos?
dicen que de cada final nace un nuevo comienzo
pero nadie se ocupa de sacar conclusiones
y todo el mundo interpreta la moraleja
como le da la gana
me estoy descoloriendo
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